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dos mil quince

Escribiendo desde el último día del año 2015, esperando estrenar el calendario que no tengo y recordando las cosas importantes, raras, buenas, feas que pasaron en este año.

Bueno te escribo desde un recién estrenado puesto de trabajo en Noom. Noviembre 30 de 2015. Manejando la base de datos en Español, medio tiempo. La compañía increíble, el trabajo buenísimo, y no hay palabras para describir todo lo que ha sido. Gracias a Dios, la vida, las casualidades, los esfuerzos, las promesas, los deseos que se cumplen y en fin.

En marzo se celebró el cumpleaños de Jao, tronco de fiesta en el basement, full gente y full comida, tocaron acordeón y se emborracharon. Se pasó muy bueno.

Otros hechos notorios, en mayo se quemó mi tía Lucila, no se sabe cómo porque estaba sola en la casa. Quedó muy grave en el hospital y después de varias cirugías sobrevivió y milagrosamente se recuperó. Ahora está en un home en el Bronx, adonde la he ido a visitar, antes con más frecuencia porque andaba desempleada.

Hablando de desempleo, renuncié al Day Care en junio y me fui con Margarita, la hija de mi tía para Alabama donde ella vive. Conocí a mis primos  y a esos estados, con sus casas y sus gentes abandonados por dios y la virgen.

Regresé y no salía nada de trabajo..  Así que me iba con Jao a ayudarlo y etc. En septiembre mi abuelo Pedro cayó en el hospital con una afección respiratoria que de un momento a otro lo llevó a cuidados intensivos. Mi tía Lucy viajó y todos los de Bogotá también. Yo viajé a Colombia el 13 de septiembre. Duré un mes allá. Iba a la clínica día de por medio, casi, y lo vi mal mal. Después cuidados intermedios, después hospitalización y por fin el mes pasado ya lo mandaron a la casa. Está un poco triste y flaquito.

Aunque disfruté mis días en Colombia, claro. Fui a cine a verme Colombia Magia Salvaje y alguna otra, comimos pizza con mi papá en Jeno´s, fuimos a Crepes todos juntos con Fina y Francisco, con Marjorie a Getsemaní, con Lily a Bazurto Social Club, y etc.

Y bueno, hemos pasado todas las festividades en el apartamento de Anita y Víctor. Hoy en la noche iremos para allá también. Vamos Jao, yo, Edimer y Arnel. Encargamos una Chaufa de mariscos y ceviche. Yo preparé una crema de whisky (Baileys casero).

La Navidad estuvo buenísima, estuvimos nosotros dos, Arnel, Edi, Anita, Víctor, una señora amiga de Anita; Marcela, y Ronny el cubano con Giovanna. Y otra pareja más. Las mujeres tomamos Gin con Cranberry, limón y Soda. Estábamos súper alegres, bailando todos y riéndonos. En la mitad de la noche llegó un amigo de Edi, que resulta que había tenido cuento serio con la mujer de Ronny, Giovanna, y él lo conocía, así que el cubano le empezó a reclamar a ella, a decir vainas… Al ratico se fueron, el show, y nosotros nos enteramos fue al día siguiente de la razón. Mejor dicho, el mundo es un pañuelo.

Lo más importante de este año, fue el descubrimiento que vino después de releer el libro The Power of Now de Eckhart Tolle y después A new Earth, Awakening to your life’s Purpose. Que hablan de eliminar la costumbre de pensar incesantemente y empezar a disfrutar cada instante, sin pensar en el resultado, eliminando el ego, el tiempo mental, y asimismo las decepciones, frustraciones, depresiones. Enfocarse en el momento presente no causa ningún mal, todo lo contrario te abre a un mundo de posibilidades, a lo maravilloso de la vida, al verdadero ser y a la paz de Dios. Esta enseñanza ha sido la más valiosa y satisfactoria. No quiero perder el camino ni alejarme de la luz.

Por ahora es todo desde este dos mil quince, gracias a nuestros patrocinadores y nos vemos en la morgue!

Pd: Este año vinieron de visita: Javier Elías en febrero, Nando Samudio con Anita y Matías en marzo, Susy, Alex y Dany en Julio, Marco Vélez en agosto.

 

 

 

Dos mil catorce

Hace rato que quería hacer esto de los años, incluso creo que lo hice en una de esas desafortunadas páginas que cierran por falta de usuarios. Pero, en fin, aquí estoy, en el último día del año 2014. Un año que no ha pasado desapercibido por mí, como decir el 2007, o diga usted el 2002, años que ni chicha ni limoná.

Este año, en cambio, me fui de mi casa y me vine a vivir a un país extranjero. Me casé con un tipo maravilloso, pero duré todo el año desempleada y además pasé por unas depresiones macabras. Ese es el resumen.

Del resto de gente: Javier se graduó del colegio y va a estudiar Medicina, lo mismo que Mops. Ambos empiezan. Mi mamá se retiró de Comfa y ahora busca otros rumbos en laboratorio, Nini no se fue a Alemania, pero sigue en la Tecno. Abuela tuvo una especie de ACV hace unos días y milagro de dios, que quedó igualitica. Tía Jose ha sufrido una serie de caídas que le han jodido la memoria y disminuido los bríos. Tía Francy sigue igual. De Papi no sé nada nuevo.

El año ya quiero que se acabe. A pesar de que fue importante, fue también muy duro. La experiencia de la migración y de “rebelarme” contra el sistema, la familia, y dirían algunos, el sentido común fue, por demás, emocionalmente agotadora. Es que irse así…

Pero las razones que me trajeron aquí son simples; Jao y mis ganas de zarpar para explorar otras orillas y también trabajar en lo que me gusta. Sí, lo hice ahora porque puedo, porque cuándo más, porque no tengo nada que perder y porque no quiero preguntarme después: y qué hubiera pasado si me hubiera ido a mis veintitantos años a vivir con mi novio a Nueva York (Nueva Jersey, pero Nueva York suena más peliculero) y ver qué posibilidades me ofrece la vida allá?

De todas maneras, siempre tendré mi casa en Cartagena y allí volveré tantas veces como pueda y ojalá algún día para quedarme, con Jao. Ambos tenemos el corazón allá.

En el plano corporal o, mejor, el  ámbito de la salud, se nota la llegada de las 25 ruedas. Se empieza a notar que el cuerpo ya no es el de una jovencita. El alcohol me cae ahora muy mal, así que tomo muy poco. Dejé de trotar, por el frío, pero también por el tobillo fracturado que no me deja correr tanto. El ardor del estómago peor, pero me lo quito con vinagre de manzana. Caramba, cómo sobrevive uno ochenta, noventa años. Con tantos males aquejando a una sola persona.

De resto me invade una ola de optimismo por el año que recién se estrena; el promisorio 2015, pero ahora bien, qué año no es promisorio?
Me encanta la idea de un nuevo comienzo aquí, de los proyectos que tengo junto con mi esposo, de nuestras ganas de comernos el mundo. Me encanta el mundo de posibilidades que ofrece New York y me encantan mis 25 años. *suena música de Frank Sinatra*